jueves, 10 de septiembre de 2015

EL EMPUÑAMIENTO DEL ARMA CORTA

EL EMPUÑAMIENTO DEL ARMA CORTA

Vamos a empezar esta sección práctica de arma corta con algo tan elemental como decisivo para la precisión del disparo: El empuñamiento del arma.

Muchas de las cosas que vais a leer os sonaran, pero debéis recordar siempre que el que te suenen no quiere decir que sepas hacerlas. La única manera de aprender algo es practicando.

Todos estamos de acuerdo en que del empuñamiento del arma va a depender en gran medida el resultado del disparo.

También creo que estarnos de acuerdo en que no hay una única manera de empuñar el arma y conseguir buenos resultados, lo vual es fácil de comprobar cuando ves a diferentes expertos tiradores conseguir increíbles agrupaciones con diferentes empuñamientos.

Así que lo primero es dejar claro que el siguiente artículo no pretende crear un “dogma” de obligado cumplimiento, sino, más bien, ser una serie de consejos generales que nos ayuden a mejorar nuestros resultados en el campo de tiro.

Para ello voy a ir paso a paso.

1º El empuñamiento comienza a la hora de asir el arma en su funda. (Existen fundas que pueden entorpecer un correcto agarre del arma, pero lo veremos más adelante cuando hablemos de ellas). No desenfundéis de cualquier manera para luego acomodar el arma en vuestra mano. Si hacéis eso estaréis realizando un movimiento extra y consumiendo más tiempo, y si no lo hacéis trasladaréis los errores de un mal empuñamiento al disparo, obteniendo una menor precisión  y consistencia en el tiro. Así que a partir de ahora, nos acostumbraremos a empuñar el arma “bien” desde el momento del desenfunde.

2º La pistola se agarra de forma firme, pero sin hacer tanta fuerza que produzca tensión (y cansancio en poco tiempo) en la mano. Debe agarrarse (y esto es lo más importante), lo más Alta posible.

Para ello, si dispone de “rabera” pegaremos la mano a ella todo lo que podamos.

Explico el porqué: Cuando más alto tentamos la mano, más se encontrará en línea con el cañón (lo que favorecerá la precisión instintiva), y con la acción de la corredera (lo que facilitará el control del cabeceo durante el retroceso de la corredera y el control del retroceso).

La pistola debe ser una prolongación del antebrazo, centrada entre el pulgar y el índice. No debe haber hueco entre la mano y la empuñadura.

3º Los Dedos:

No hagáis presión con el dedo índice, ya que si lo hacéis, al introducirlo en el guardamonte para accionar el disparador modificaréis la línea de tiro. Éste debe quedar libre para accionar el disparador sin trasladar su movimiento a la pistola.
 
Ejemplos de mal empuñamiento al no estar alineados el cañón y la línea del antebrazo.

Buen empuñamiento…. (Que no perfecto jeje).

El dedo corazón (el de en medio), agarrará la empuñadura manteniendo contacto con la parte inferior del guardamonte.

Respecto al dedo pulgar, aquí hay dos escuelas o estilos:

1º Con el dedo pulgar doblado (la clásica),




2º O extendido por encima de la aleta de seguro (de haberla como en las pistolas tipo colt 1911, CZ 75, etc), o siguiendo la parte más alta del armazón, paralelo a la corredera.



 ¿Cuál es mejor? Esto lo dejo para los debates entre expertos. Lo que yo he podido comprobar es que las dos son igual de eficaces, por lo que recomiendo que se use aquella que nos sea más natural o nos vaya mejor. Eso sí, en el caso de usar la segunda, procurar no realizar demasiada fuerza con el pulgar de la mano débil o desviaréis el disparo a la derecha.

Personalmente uso el segundo método, no porque lo considere mejor, sino porque así utilizo el pulgar para “señalar” el objetivo en tiro instintivo. Además, vengo un poco condicionado al utilizar durante bastante tiempo una copia de la Colt 1911 dónde dejaba apoyado el pulgar en la aleta del seguro al desactivarlo, quedando ya en dicha posición, lo que me venía muy bien…igual de mal que me viene ahora a la hora de usar la Beretta 92.

Respecto al dedo índice (el que aprieta el disparador), como dije, debe estar lo más libre de contacto con la empuñadura que se pueda para que al accionarlo, no se transfiera su movimiento a la empuñadura y erremos el disparo.



A la hora de introducir el dedo en disparador, casi todos habréis escuchado que lo ideal es apretar el disparador con la yema del dedo, pues bien, esto no es igual para todo el mundo, dado que no todo el mundo tiene el mismo tamaño de manos ni la misma longitud de dedos,… ni siquiera la misma pistola (recordar que las hay con la empuñadura sensiblemente más ancha que otras).

A modo de ejemplo, en mi anterior pistola, que disponía de cargador mono hilera, me veía obligado a introducir el dedo hasta la primera falange del dedo índice (y eso que le incorporé una funda de goma a la empuñadura para hacerla más ancha), ya que de intentar apretar el disparador con la yema, la posición hubiera sido tan forzada que hubiera desviado el disparo sin dudarlo hacía la izquierda.

Sin embargo, ahora que manejo una pistola con cargador de doble hilera no tengo dicho problema pudiendo apretar el disparador cómodamente con la yema del dedo…. (Aunque por costumbre, ya siga haciéndolo con la falange ).

Con esto quiero decir que es mucho más importante el control sobre el disparador que el “con qué” se ejerce dicho control. Probar y adaptaros a vuestra herramienta de servicio.


Dedo introducido hasta la primera falange.



Apretando con la punta del dedo posiblemente desviará el disparo hacía la izquierda.



Apretar el disparador con la mitad de la yema suele ser la mejor opción.

Este sería el empuñamiento a una mano, el cual, aunque no sea la forma habitual de utilizar la pistola, debemos practicar habitualmente, ya que son muchas las situaciones en las que podemos vernos obligados a usar una sola mano para disparar (mano débil herida, alumbrando con linterna, manejando objetos, apoyos, etc.)

Empuñamiento a dos manos:

Esta será la manera habitual de dispara ya que resulta mucho más precisa que a una mano.

Como muchos ya sabréis, (pero que tengo que repetir), la mano débil debe “cubrir los huecos” dejados por la mano fuerte. Cuanta más superficie de vuestra mano débil se encuentre en contacto con la pistola, más control podréis ejercer sobre ella.

Respecto a la colocación del dedo índice de la mano débil también existen varias escuelas o estilos y os digo lo mismo que os dije antes “si te funciona…bien”.

Hay quien lo coloca en el frontal del arco guardamonte, el cual, en muchos modelos viene recto y con dibujo para proporcionar apoyo al dedo índice y evitar que resbale. Pero también es cierto que no todas las pistolas tienen el mismo tamaño de arco guardamontes o, que incluso algunas lo tienen redondeado ya que no han considerado si quiere este tipo de empuñamiento.




En cualquier caso, estamos hablando del arma de servicio, y no recuerdo ninguna que no lo tenga preparado para esto. Además, siendo realistas, no vamos a cambiar a diario de arma. Así que quien esté acostumbrado a ello y le dé buen resultado que siga con ello, eso sí, estar atentos a no realizar demasiada presión en el guardamontes que desviaría mucho el disparo.

La presión de las dos manos debe ser la misma y constante durante todo el proceso.

En cuanto a la colocación del pulgar de la mano débil, vuelvo otra vez a la misma canción. Hay quien prefiere tenerlo recogido y quien prefiere colocarlo a lo largo del armazón para usarlo como “guía”. En el segundo caso, si bien es cierto que se aumenta la superficie en contacto con el arma, debéis tener cuidado de no realizar demasiada presión con él para no desviar el tiro a la derecha.

(Personalmente tengo la costumbre de “sacar” hacía delante el pulgar de la mano débil de forma que ésta queda girada unos 45º hacía abajo, en lugar de paralela al suelo que es lo normal. No puedo daros una explicación físiológica del porqué, pero sí que llegué a dicha posición a base de experimentar y que es la que mejor resultado me ha dado).


Dedo pulgar colocado paralelo al armazón.
(Podéis notar la inclinación de los nudillos de la mano de apoyo).

(Ojo que hay modelos de pistolas dónde  utilizando esta técnica el pulgar recaerá en la retenida de la corredera por lo que debéis tener cuidado de no accionarla o cuando vaciéis el cargador, la corredera no quedará atrás).

Dedo pulgar recogido.

Un artículo de José. A. Blanco. R.

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